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Micro abierto de cantautores y poetas el jueves 5 en Kaf Café Benimaclet. Noche de las que ayudan a no pedir ayuda, que diría Pizarnik.

Has empeorado mucho desde que ya no saltas al cuello de la gente, recitaba un fulano, y es verdad que tu cuello de sílice es como para no creer en tanta buena suerte junta.

Si la vida no os sonríe… adivinad.

Cae la luz vertical sobre el poeta, de pie frente al micro, solo como cualquiera, pero él, entonces, parece aún más solo. Lo miro mover sus labios y en seguida hay algo más allí, que no veo, pero que siento y descifro con relámpagos, con sinapsis. Es un misterio. Es su voz aguardentosa, invisible, disparada hacia los oídos de todos, y que en seguida desaparece de su inapariencia, para que el misterio empiece otra vez: bailan los sonidos en el aire, incorpóreos, perceptibles, por todas partes.  

Alguien escucha una música tan conmovido que mientras dure la canción estará viviendo en el presente. Tan sólo en el presente. Qué suerte. Mirarlo medio sonreír sabe a dar gracias a la vida.

Veo al lado mío una sonrisa vivificadora y gigante. Alguien abraza a alguien que soy yo. Me siento a salvo (¿pero de qué? del mundo, que es eso que uno no sabe qué es pero cuyo significado inventa para asustarse, a veces). Petrifico el instante pero el tiempo destruye en seguida el tallado. Vamos todos hacia el desbarrancadero. La vida acabará mal aunque sólo sea porque acabará, pero aún así nos sentimos felices. Casi siempre. Es un milagro. Alguien se recuesta sobre alguien que soy yo. Alguien canta No admitirlo siempre fue lo primero, y aunque algo deshecho, no lo voy a parar. Alguien recita la concavidad de una lágrima abraza el planeta, […] manos encallecidas en el hierro, insensibles al tacto de la piel. No parece haber en él vaguedad, ni siquiera en el fondo afán declamatorio, o sea que es un verdadero poeta. ¿Quién es un verdadero poeta? Quien envuelve el mundo para regalo, aunque sea en papel de ceniza.

—Te regalo el mundo en vuelto en papel de ceniza —dijo.

—¿Por qué?

—Porque es de donde yo vengo. 

 

Versos sueltos en la noche: 

algú que no conec ni que vull conéixer.

si me pinchan y no sangro es que estoy tramando algo.

una manzana envenenada se creía una pera.

para seguir siendo versos.

nunca el asfalto tan lejos del cielo.

tantas palabras como estrellas.

Tantas noches como la del jueves como quepan.

 

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