Hay quien dice que hacia el final de sus días Borges afirmó que «El sur» era acaso su mejor cuento.

Por lo menos no es de los más difíciles.

El Borges de «Ficciones» es difícil. Todavía para entonces estaba bastante alejado en accesibilidad de lo que terminaría estando en «El informe de Brodie», aunque yo no creo que esto tenga que ver con el uso que hizo del lenguaje en la década de los 40, comparado con el de la década de los 70. Borges explicó en una entrevista a Soler Serrano en el 76 que con el tiempo había aprendido a que el lenguaje más eficaz era el habitual, el oral; un lenguaje desprovisto de barroquismo. Yo estaría de acuerdo con eso, pero no lo estaría con que el lenguaje de «El sur» (1944) es barroco. Lo que opino es que en «Ficciones» o en «El Aleph» —sin desvalorizar «El informe de Brodie», que considero mucho más universal— Borges está aspirando a hablar sobre asuntos de mucho más difícil acceso.

«El sur» solicita al lector lo que uno siente que los mejores cuentos de Borges solicitan, es decir, todo. Y aún así, a veces hay que estar preparado para perder. Pero si otras derrotas convencen de que no vale la pena volver a intentarlo —en ocasiones puede que hasta sea cierto—, la derrota contra Borges deja una semilla que germinará y obligará al derrotado, días, meses o años después, a volver. Yo nunca he dejado de volver a «La Biblioteca de Babel», persiguiendo una victoria todavía negada.

No sé si «El sur» es el mejor cuento de Borges. El debate de los gustos en todo caso es un absoluto coñazo y una jodienda, porque obliga a uno a conceder que el vino de brik es el mejor para quien lo prefiere antes que cualquier otro. No creo la verdad ni que Borges supiera cual es su mejor cuento. Si dijo que era «El sur» probablemente fue por una cuestión de afecto, o es posible que mintiera ya que era aficionadísimo a juguetear con esas cosas. A decir verdad, dudo incluso que lo dijese y que la cita que circula por ahí sea verdadera. Lo que sí sé es que «El sur» es artillería pesada. Da la sensación —otra vez: como en los mejores cuentos de Borges— de que si el mecanismo de prensado del cuento se invirtiese las cinco páginas y media de extensión saltarían por los aires y se convertirían en cincuenta y media. «El sur» es un cuento sin accesorios, escrito con sobrecogedora precisión, que me ha hablado de valor, de evocación, de añoranza, supervivencia, resurgimiento, de destino y de ese punto en el que hay que luchar literalmente a muerte porque lo que se está defendiendo es la propia identidad. Un cuento cuya superficie de fondo es la vivencia del mundo como algo en lo que intelectualmente hay que ahondar, con el deseo por lo demás utópico de lograr explicarlo. Pero Borges con sus armas, y en su verdadero terreno, que sólo fue la literatura, llegó más lejos acaso que nadie.

Share This