Un cuento archi breve de la mejicana Elena Poniatowska, relatador, con la delicadeza con que se acaricia a un bebé, del amor —un amor desencontrado, un amor madurado pero un amor latente— en ausencia y en espera, confesado sobre un papel cuya blancura se apaga con el sol.

«Ha caído la noche y ya casi no veo lo que estoy borroneando en la hoja rayada. Allí donde no le entiendas en los espacios blancos, en los huecos, pon: “Te quiero…”.»

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