Un cuento impresionante, adictivo, turbador, astuto, en un punto surrealista, puesto frente a los ojos del lector mediante una forma que no deja lugar a dudas sobre el talento puro, limpio, sobrenatural, de Silvina Ocampo. Un cuento canónico dentro del registro ficcional al que pertenece.

El conocimiento indudable de la propia Silvina —un conocimiento privilegiador— de mucho de lo que subyace bajo la superficialidad del universo, puesto en marcha mediante esta máquina literaria de precisión asombrosa, que es «El diario de Porfiria Bernal», revela una suerte de pequeña y de desconcertante verdad informe sobre quiénes somos y qué es el mundo.

NOTA: Puedes leer un segundo análisis más amplio aquí.

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