En el año 2007 se convocó el VIII Congreso de las Academias de la Lengua al mismo tiempo que el IV Congreso Internacional de la Lengua Española. Por allí como es de suponer apareció todo dios. Académicos, diplomáticos, críticos literarios, escritores, periodistas, editores, jefes de redacción, directores. Eligieron las 100 mejores novelas en español de los años comprendidos entre 1982 y 2007. «El amor en los tiempos del cólera» quedó primera clasificada.

No vamos a correr aquí un tupido velo.

García Márquez cumplía 80 años, y «Cien años de soledad» cumplía 40 años desde su publicación. No parecía probable —si es que había novelas mejores que la ganadora, debate para mí muy adecuado— que entronizasen a alguien que no fuera García Márquez, ni por consiguiente a la novela que en palabras suyas será la que perdure, y no «Cien años de soledad».

No se lo cree ni él.

La novela es un novelón, por supuesto, pero no es más que otra novela de García Márquez, si es que esto puede ser expresado tan desairadamente. El Caribe, las frondosas descripciones de seda, la soledad de unos personajes en los que se profundiza extensamente; el desarrollo lento, milagroso de los hechos, desplegados con el ritmo melodioso de la voz garciamarquiana, igual que si se tratase de una pancarta gigantesca cuyo último desdoble fuese la última línea, el punto y final. Una oda prosaica al amor. Una gran novela, en voz de un escritor que para mí, durante el transcurso de su obra, ha pecado de monofonía.

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